¿Cómo romper patrones de conducta?

Un patrón de conducta es algo que venimos repitiendo inconscientemente generación tras generación. Hay características de nuestros familiares que imitamos sin querer y que realmente no nos hacen sentir cómodos o felices y es necesario eliminarlos. Esto incluye la formación de familias disfunciones, hijos abandonados, el mal carácter y hasta las expresiones faciales.

La primera vez que escuche este termino fue en una entrevista con Ismael Cala y sin duda creo un impacto en mí. Pues para marcar una diferencia, era necesario ser diferente y para eso lo primero que debemos hacer es crear una lista e identificar qué es eso que es genuinamente tuyo.

En mi caso, la lectura, la escritura y el amor por querer conocer lugares y culturas son pasatiempos genuinamente míos, ningún otro miembro de mi familia las tiene. Haciendo esta lista hubo muchas cosas que quise conservar. Como por ejemplo, el ser una madre responsable con sus hijos, una mujer trabajadora e independiente y una persona modesta y con paciencia. Esos son valores dignos de conservar, pero hubo otros patrones de algunos familiares que no, como el expresarme con malas palabras, el tener una mente conforme, el llenarme de hijos que no siempre iba a poder mantener, el tratar mal a mis padres, la impuntualidad y la critica.

Entrené a mi mente para no permitirme juzgar el camino de nadie, me prohibí hacer comentarios incomodos o pasados de todo con respecto a los intereses sexuales, políticos, religiosos o sociales de quienes iba conociendo. La paciencia y el silencio son dos aptitudes que me han ayudado mucho con esto. El guardar silencio cuando estoy en desacuerdo me ayuda a evitar conflictos y al mismo tiempo, la paciencia me permite demostrar con hechos victoriosos a quienes subestimaron mis capacidades.

Desde muy joven he sido curiosa, y esto me convierte en un alma libre, lo cual me hace sencillo el querer explorar todo lo que tengo la oportunidad de conocer.

A mis 24 años actuales, estoy segura que he roto todos los patrones de conducta que no me gustaron, pero esto no quiere decir que mi etapa más adulta no vaya a continuar otros. No me gustaría ser la tía cizañera, la prima que critica, la abuela que juzga los nuevos tiempos o la madre que no se adapta a la modernidad.

El romper patrones es un trabajo constante, es algo con lo que hay que sincerarnos y comprometernos a cambiarlos. El saber que es lo que NO queremos ser, nos ayuda a encontrar la versión de nosotros a la que si queremos parecernos.

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